sábado, 16 de septiembre de 2017

VIAJE A JAPÓN 2: OSAKA Y HAKONE

De la preciosa y tranquila ciudad de Kyoto, cogimos una de las líneas de tren JR hasta la trepidante ciudad de Osaka, un cambio muy notable al ver el día a día de los japoneses que viven en estas 2 ciudades: Kyoto totalmente enfocada al gran turismo tanto nacional como internacional que recibe la ciudad; Osaka ciudad de grandes industrias y una vida más cosmopolita al igual que la capital del país, Tokyo.


Osaka es la tercera ciudad más grande de Japón, después de Tokyo y Yokohama. Se encuentra ubicada en la principal isla del archipiélago, Honshu, en la desembocadura del río Yodo en la bahía de Osaka. Es uno de los puertos y centros industriales más importantes de Japón, así como la capital de la prefectura de Osaka. La población estimada del año 2011 es de 2 669 000 habitantes.

Pasamos 2 días y dos noches disfrutando de Osaka, y fue nuestra primera experiencia durmiendo en futón. Empezamos nuestra visita de la ciudad por la zona más cercana a la estación de tren de Osaka, admirando el Umeda Sky Building, comiendo una de las comidas más típicas de la zona y de obligado consumo:  el Okonomiyaki, y empezando a "otakear" de verdad. 










Esa misma tarde y noche, fuimos a visitar los 2 distritos más famosos y animados de Osaka: Shinsekai y Dotonbori. Ya era de noche y los trabajadores japoneses habían acabado su jornada laboral y estaban de "cerveceo" y pasándoselo en grande. Calles llenas de carteles luminosos, incluyendo al conocido Glico man, pantallas de televisión gigantescas a todo volumen, puestos de comida en plena calle... un ambiente muy divertido. Aquí probamos la otra especialidad de Osaka: las famosas bolitas rellenas de pulpo, el Takoyaki, acompañado de una buena cerveza, al más puro estilo japonés.





Nuestro segundo día en Osaka lo comenzamos visitando el que es, sin ninguna duda, el emblema de la ciudad: el castillo de Osaka. El castillo cubre una superficie de aproximadamente un kilómetro cuadrado dentro del parque público del castillo de Osaka, contando con un pozo de agua que lo rodea. Tiene ocho pisos interiores y cinco pisos exteriores, y fue construido sobre una base de piedra alta para proteger a sus ocupantes.

Destaca su fachada blanca nuclear, sus tejas verdes y, sobretodo, sus grandes adornos dorados de tigres y peces.





Por la tarde nos desplazamos a la zona del puerto de Osaka para visitar el Kaiyukan, uno de los acuarios más grandes del mundo. Me hacía mucha ilusión visitar un acuario en Japón ya que es una escena típica de manga. 






 Al día siguiente dejamos Osaka y nos desplazamos en Shinkansen (tren bala) hasta el pueblo de Yugawara, situado muy cerca de la zona de Hakone, donde realizamos una excursión al día siguiente. Pero primero, nos alojamos en un típico hotel japonés en Yugawara y... ¡nos encantó! Los hoteles japoneses de tatami reciben el nombre de Ryokan, y como es normal en Japón, lo primero que tuvimos que hacer al llegar fue descalzarnos. Por supuesto, nos dieron zapatillas y un yukata para estar por allí. Además, al estar cerca de uno de los lugares más famosos por sus aguas termales como es Hakone, el hotel también contaba con un Onsen (baño termal).

Este día nos dedicamos a descansar y relajarnos en el hotel, que además contaba con una sala de cosplay (disfraces) y que por supuesto aprovechamos. Disfrutamos mucho del Onsen (cada uno en el de nuestros respectivos sexos) donde la fuente del baño salía a 42ºC, y después del baño nos pusimos el yukata y cenamos en el restaurante del hotel, por supuesto, en el suelo.











Y después del día de descanso y de haber recuperado todas nuestras fuerzas nos fuimos de excursión a Hakone. Primer tomamos en el hotel el tradicional desayuno de platillos japonés y nos pusimos en marcha. En este excursión se toman todo tipo de transportes para llegar hasta el pueblo de Hakone: un bus, varios trenes, un funicular, dos teleféricos y para finalizar un barco. No tuvimos mucha suerte con el día ya que había muchísima niebla, pero mereció la pena todo el recorrido para poder admirar el santuario de Hakone y su famoso torii levantado en el lago Ashi, un lugar protegido por el culto a la montaña y con una atmósfera espiritual que nos dejo un momento realmente inolvidable. 










 Nuestra excursión acabó con el trayecto al hotel en bus + tren, volvimos a disfrutar el Onsen y preparamos las maletas para dirigirnos al día siguiente a la capital: la inmensa Tokyo.